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Da la bienvenida a las imperfecciones

Publicado por María Gómez

¿En cuántas películas nos presentan a un protagonista más bien simpático, intelectualmente interesante, y, generalmente, bien parecido? Pero si además, comete algunos errores que impiden que raye la perfección, más atractivo nos resulta, si cabe. Al parecer, nada se deja al azar. Se trata de un fenómeno psicológico del que hacen uso los profesionales de la seducción para aumentar su poder embaucador llamado el Efecto Pratfall.

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Cuando cometemos errores, descendemos al mundo de los mortales, nos perciben como seres naturales, cercanos, y empatizarán con nosotros porque, ¿a quién no le ha pasado alguna vez? Sin embargo, el efecto no funciona para todos los deslices. Deben confluir varios factores simultáneamente, como que el sujeto en cuestión goce de cierta competencia o posea otros reclamos. O sea, una persona que normalmente no sea considerada hábil, verá afectada, negativamente, su valoración cuando falle en algo. De forma similar, un individuo muy cualificado que raramente comete errores suele ser descrito como prepotente, demasiado seguro y eficaz para ser verdad. Estas dos categorías de sujetos formarían el grupo de los «rechazados».

En realidad, es que no nos agrada evidenciar que siempre hay alguien que nos supera, igual que los «torpes» nos cansan y pronto desviamos nuestra atención de ellos. Pero constatar que esa persona que nos resulta atrayente en diversos sentidos, también se equivoca y falla, produce un aumento de esa atracción, como queriendo confirmar nuestras sospechas. Reconoce que ese compañero tan despistado pero tan inteligente siempre te ha caído bien, incluso cuando ni siquiera os conocíais. Simplemente, despierta un sentimiento de ternura, de humanidad en los demás.

Puede que te hayan venido a la cabeza personajes como Jack Sparrow, el protagonista de una comedia romántica, o algún personaje de dibujos animados que cumplan con el perfil pratfall. Sin duda, es un reclamo como característica de un personaje, enganchará al público. Cuando uno se comporta desinhibidamente, aún sin ser consciente de ello, lo más probable es que meta la pata en algún momento. Pero la vida sin espontaneidad es aburrida y tediosa. Por no hablar de otro aspecto favorable de este comportamiento: relaja bastante pensar en que no es necesaria la excelencia. No sólo eso, sino también que trabajar constantemente para no caer en el error no hace más que descargar nuestra energía y dejarnos exhaustos. Y peor aún, limita nuestra perspectiva, nuestra creatividad, nuestras capacidades.

Los aprendizajes de las equivocaciones quedan imprimidos en nuestra mente y nos hacen avanzar, mejorar para ayudar a los demás, ser personas con muchas vivencias, experimentadas.

Esperamos que, después de conocer este efecto, dejes de referirte a errar o a equivocarte como algo negativo o fatalista para transformar por completo tu punto de vista hacia un sentido más positivista, incluso, aprovechable. Siempre puede haber alguien observándote y que, tras un tropiezo, te encuentre más agradable todavía y se establezca una nueva amistad que pueda aportarte cosas maravillosas y viceversa. Alíviate y no pretendas alcanzar la perfección, al menos, deja de perseguirla porque puedes trastabillar en cualquier acera. Nadie es perfecto. ¿Note parece una frase perfecta?

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