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Cumplir con una imagen.

Publicado por Lic. Maria V.

En el artículo anterior hablamos de lo que significa el Falso Self, una suerte de subjetividad ficticia que se construye para complacer, para cumplir con lo que se espera de uno.

Esto puede acompañarnos toda la vida, y el problema del Falso Self es que no es un personaje que uno interpreta y luego puede dejar de hacerlo, se establece de manera fija para proteger al Verdadero Self. La persona no sabe quien realmente es, se comporta en función de lo que cree que «debe ser».

Cuando hablamos de estas modalidades subjetivas, podemos decir que están Impostadas. Este término es opuesto a lo Espontáneo, implica rigidez, inflexibilidad y cierta tensión. Lo impostado es repetitivo, no fluye, funciona como un personaje fijo, que no puede ser reemplazado. De lejos vemos a estas personas un poco forzadas, a veces sobreactuadas, podemos notar que algo no es auténtico.

¿Por qué esa inflexibilidad? Porque quienes cumplen con una imagen no pueden arriesgarse a fallar en ese cumplimiento. Fallar implica perderlo todo. Lo espontáneo permite que variemos, y en ello radica un gran riesgo para estos individuos.

Además, los individuos que portan un Falso Self se identifican con él y creen que verdaderamente son así, de modo que deja de estar presente la posibilidad de una diferencia.

Muchos autores estadounidenses consideran a este ser impostado como individuos que llevan adelante una «Performance»: actuación, desarrollo de un papel.

En familias donde se cría con la idea de que la imagen y las apariencias son todo, y el “qué dirán” es lo más importante, los hijos e hijas probablemente construyan una personalidad impostada. Porque desde muy pequeños se les ha dicho todo lo que no deben hacer, y todo lo que sí para ser aceptados en el mundo.

Estas modalidades de crianza muy arraigadas en generaciones anteriores, criaban en función de una imagen que querían transmitir socialmente: «Mis niños son los más limpios, los más obedientes, los más buenos». Todo lo que implica ser un niño en exploración y desarrollo contradice estas máximas: los niños necesitan probar, experimentar y desafiar para poder crecer. Y todo esto es censurado por dichos cuidadores.

De modo que, en este contexto, no queda espacio para un Self Verdadero. Ser uno mismo, a los ojos del niño, no es correcto, no es bien recibido. Mejores resultados le da si intenta cumplir con lo que le piden.

Cargar con un Falso Self puede ser la experiencia de una vida entera. Estas personas sólo pueden identificarse con demandas externas; suelen encontrar identidad en el trabajo, siendo definidos por una profesión, por ejemplo. No hay una conexión con sus verdaderas necesidades y deseos. Son personas que no saben muy bien lo que quieren, saben lo que deben querer, lo cual es una terrible contradicción, porque el deber y el deseo son dos cosas muy distintas.

La parte infantil en estos individuos está dañada, ya que cuando eran pequeños no se les permitió desplegarla. Por eso, la creatividad y el deseo está coartado, no puede desplegarse correctamente, está siempre intervenido por el deber.

Afortunadamente estos modos de crianza, tan basados en el «que dirán» están perdiendo fuerza. Es importante informar sobre las consecuencias que pueden traer estos modos para las futuras generaciones, ya que desde el punto de vista psicológico tiene efectos absolutamente arrasadores de la subjetividad de quienes lo padecen.

 

 

 

 

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