Psicología

Inicio General Depresión y culpa, ¿Cómo se relacionan?

Depresión y culpa, ¿Cómo se relacionan?

Publicado por Lic. Maria V.

Los cuadros de Depresión están en muchos casos, imbricados o potenciados por la culpa. Y en este artículo buscaremos las relaciones posibles existentes entre ambos.

Se puede entrar en un estado depresivo por culpa. El sentimiento de culpa se asocia al autocastigo, y la depresión es una estado que se puede bien vincular a esto. A veces la depresión tiene relación con el sufrimiento en sí mismo, y con al posición sufriente. No disfrutar, no reír, puede volverse un imperativo, un castigo que la persona se impone frente a la culpa.

Obviamente esto no es siempre así, estamos haciendo especial hincapié en los casos de depresión que puedan tener relación con la culpa.

Otro de los escenarios frecuentes es que la culpa surja mismo por la posición depresiva. Estamos en una sociedad que juzga la tristeza y la vulnerabilidad. Que necesita que las personas estén alegres, activas y productivas. La tristeza se ve como algo negativo y rechazable. Por eso, la persona que está en ese estado, y no puede salir de él, puede sentirse culpable por ello. Incrementando así la sensación de angustia.

La culpa ciertamente puede producir un estado de retiro, de alejamiento o evitación del contacto con otras personas, y puede llevar a una posición de encierro o de aislamiento, que pueda simultáneamente derivar en depresión.

La depresión también puede manifestarse como irritabilidad y agresividad, que se asocia con el castigo. La agresividad orientada hacia el afuera o hacia la persona misma puede en el origen tener un vínculo con la culpa.

La culpa puede llevar a la reflexión y permitirle a la persona modificar algunos aspectos o  puede quedarse de manera fija, como modo de autocastigo, impidiéndole avanzar. Es en estos casos en los que potencialmente puede darse un estado depresivo. La culpa gira sobre sí misma, y no resuelve, dejando a la persona detenida. Por lo general, estos episodios se enmarcan en la idea de que aquello que motivó el sentimiento de culpa es algo monstruoso y terrible que no puede aceptarse como propio. Como es tan difícil de aceptar, la persona se siente «mala», y puede llegar a identificarse incluso plenamente con sus aspectos sombríos, quedando así sumida en la oscuridad.

Los individuos en estado depresivo pueden asumir posiciones agresivas, alejando y rechazando a las personas que quieren, como modo de autocastigo y de persistir en ese lugar de aislamiento y de identificación con aspectos sombríos.

A diferencia de lo que se puede popularmente pensar, muchos individuos que están cursando una depresión, se muestran más agresivos que tristes. Esta característica se puede asociar con la culpa si pensamos en ella como una forma de alejar a otros y de auto-convencerse a sí mismos de que no merecen esa compañía o ese amor. La cuestión del merecimiento es también interesante en este punto. La culpa puede ubicarnos en los peores lugares. El lugar de ser abandonados, maltratados, ignorados recurrentemente, tiene relación con ese autocastigo y sin duda puede estar en el origen o en paralelo con un estado depresivo.

La depresión y la culpa tienen muchas conexiones que, como hemos visto en este artículo, se retroalimentan en muchos casos de manera reiterada. Al momentos de analizar el padecimiento de un sujeto, es muy importante tener presentes todas las confluencias que pueden estar colaborando en él.

 

Categorías: General