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El autismo y la expresión artística.

Publicado por Lic. Maria V.

Autismo es un término que se utiliza para nombrar un espectro de cuadros caracterizado por una dificultad en el vínculo com el otro y con el mundo exterior. Se presenta tempranamente y a lo largo del desarrollo, observándose dificultad de contacto a través de la mirada, en principio con la madre o el/la cuidador/a que es el primer encuentro que el bebé experimenta.

Los signos evolutivos del niño se van atrasando, y posteriormente eso se traslada a la adquisición del lenguaje y la intención comunicativa, observándose alteración y en muchos casos ausencia del mismo.

Se pueden observar, a su vez, estereotipias, hipersensibilidad auditiva, evitación del contacto físico, aislamiento, falta de juego, explosiones de ira y llanto ante cambios, sonidos fuertes o límites y gran dificultad para ser consolados y calmados por parte de los padres o cuidadores, entre otros.

Ante todo, la descripción de características está aquí a modo ilustrativo porque no es el objetivo del presente artículo. Se recomienda consultar la sintomatología, según edad evolutiva para conocerla de modo más completo.

El espectro autista (TEA en el DSM V) es muy amplio, y es uno de los diagnósticos con los que hay que tener más cuidado. Hay muchos rasgos que no necesariamente implican un diagnóstico de Autismo, y muchos niños muestran respuestas al tratamiento muy disímiles, que impiden asegurar cuál será específicamente su evolución.

Los signos y síntomas son muchos y muy variados, y no se presentan de igual manera en los distintos casos. Cada niño es diferente y se debe hacer especial hincapié en la Singularidad.

Por esto mismo, en primer lugar, precaución con el término. Ahora, si el diagnóstico ya está establecido, hablaremos de cómo las herramientas artísticas pueden constituir una gran posibilidad de despliegue comunicativo y creativo en la vida de niños, adolescente y también adultos que presenten no solo el diagnóstico de Autismo, sino cualquier tipo de dificultad en el área comunicativa y vincular.

Los niños con autismo suelen tener una gran capacidad de observación. La sensibilidad frente al mundo exterior les confiere un registro de elementos y detalles que al común de las personas se les pasan por alto.

La expresión artística confiere la oportunidad de volcar, comunicar, cuál es su versión particular del mundo. Y además, genera la satisfacción de crear algo propio, algo que habla de ellos, de su interioridad.

El arte es un recurso expresivo, comunicativo, que permite decir sin necesidad del lenguaje verbal. La expresión creativa es una vía de manifestación de aspectos profundos, indecibles, que logran hacerse paso por medio de trazos, movimientos o sonidos.

Por medio del recurso plástico, por ejemplo, se profundiza en la capacidad de trazar, de dejar huella y marca personal. Eso posibilita la experiencia de identidad, y desarrolla la autoestima. Frente a la amenaza de desintegración, une, integra.

El trabajo con los medios artísticos, en estos casos, permite transitar procesos, trabajar sobre la tolerancia a la frustración y la capacidad de espera, y fundamentalmente, establecer un lazo con otros.

Es algo propio que está allí y que se muestra a otro. Y ese otro responderá, con un gesto, con una emoción. En esto está la esencia de lo vincular.

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