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El cuidado de sí mismos

Publicado por María Fay

La cuestión del cuidado de uno mismo, en el sentido mas abarcativo del término, es necesario abordarlo para distinguirlo de cuestiones netamente estéticas o superfluas y analizarlo en profundidad.

El cuidado de sí mismos tiene una implicancia psicológica muy marcada. Abarca tanto la cuestión de salud orgánica, como de salud psíquica: física y mental que nos posiciona frente a un gran desafío.

Hay personas que se obsesionan con un tipo de cuidado: van al médico todo el tiempo, o se obsesionan con el cuerpo y la estética, dejando de lado otras áreas.

El cuidado no debería menospreciarse ni considerarse algo superfluo. Habla de la autovaloración y en su aspecto más profundo hace eco del triunfo de la pulsión de vida.

La pulsión de vida implica la unificación y es la responsable de mantener en funcionamiento al aparato. La pulsión de muerte tiende a la aniquilación, pensando desde el punto de vista energético, en volver a cero la energía disponible en el aparato psíquico. Muchas drogas producen este efecto de adormecimiento que se asemeja al estado de muerte.

Freud considera inicialmente el displacer como coincidente con el aumento de energía, y el placer con la descarga. Pero luego observa que también hay placer en el incremento de energía y displacer en la descarga. Puede haber placer en el dolor, dice Freud con esto.

El descuido de uno mismo, el dejarse estar, tiene un trasfondo de este tipo. Hay algo del empuje hacia la nada presente en este descuido.

Por eso, debemos considerar el cuidado de uno mismo como un acto de amor y valoración necesario también para configurar luego vínculos con otros.

Lejos de ser un acto meramente narcisista. En su raíz está la posibilidad real de estar disponibles para verdaderos lazos y para una búsqueda impulsada por el deseo.

Hay que distinguir entonces fervientemente entre el cuidado y la obsesión. No todo aquel que cuida su salud o su aspecto físico necesariamente deba ser egoísta o superficial.

Tampoco deberían considerarse contradictorios, como frecuentemente ocurre, la imagen y el despliegue intelectual. Desde la psicología Junguiana se pretende Unificar aspectos que de por sí se consideran opuestos o separados. Esto ayuda a trascender binomios que polarizan y juzgan nuestros actos en base a ellos.

El cuidado propio no tiene que ver solamente con ir al médico, tener una alimentación saludable y hacer ejercicio físico. Tiene que ver también con la salud psíquica.

Y esto último se desarrolla con mucha menor frecuencia que lo anterior.

Dar espacios dentro de la rutina para desarrollar algo creativo, poder poner un freno a las obligaciones para generar momentos de dispersión y poder compartir con otros, hacernos tiempo para meditar o estar en contacto con la naturaleza y estar atentos a cuando estamos sufriendo algún síntoma psicológico para consultar en consecuencia, entre otros.

Actualmente y dada la situación laboral y económica, pensar en estas últimas cosas es sumamente difícil y suele ser relegado por considerarse menos importante.

Sin embargo, la salud mental es una parte fundamental de la salud integral de una persona. Más aún en cuanto suele ser gérmen de otro tipo de enfermedades médicas, más que nada las producidas por estrés y ansiedad.

Atender a la salud mental es una parte indispensable de nuestro cuidado y campañas de este tipo deberían formar parte de las agendas de salud pública, con el fin de estimular la iniciativa en este aspecto y prevenir el desarrollo de posibles problemáticas.

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