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La Crianza en Instituciones

Publicado por Malena

Después de haber gobernado Rumania, durante 24 años, en 1989 Nicolai Ceausescu fue destituido y condenado a morir fusilado.

Posteriormente asumió un nuevo gobierno y Occidente pudo descubrir que había alrededor de 170.000 niños abandonados que vivían en decadentes instituciones públicas.

Esta realidad se produjo debido a que el gobierno depuesto, decidido a hacer crecer económicamente al país, consideró necesario aumentar la población, prohibiendo el aborto y gravando con impuestos a las familias que tuvieran menos de cinco hijos.

La crianza en instituciones

La tasa de natalidad aumentó pero también se incrementó la pobreza, al punto que muchas familias se vieron obligadas a internar a sus hijos en instituciones, donde el gobierno les prometió cuidar de ellos.

En esas instituciones había una cuidadora cada quince niños, pero además se hicieron evidentes otras múltiples carencias en el desarrollo de esos niños.

Los padres podían continuar teniendo derechos legales sobre ellos e incluso los podían visitar, sin embargo, muchos los abandonaron completamente.

Posteriormente se pudo observar cómo estos niños mejoraban al ser confiados al cuidado esmerado de familias sustitutas estables y bien constituidas.

Muchas familias occidentales adoptaron niños rumanos para vivir en hogares de Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña, pero gran parte de ellos tuvieron que enfrentar las dificultades que presentaban esos niños en su desarrollo, como crecimiento anormal, atraso cognitivo y del lenguaje, hiperactividad, trastornos de conducta, dificultades en las relaciones interpersonales, falta de atención y problemas con el control emocional.

René Spitz (1887-1974), en el año 1965 publicó el libro “El primer año de vida del niño”, donde señalaba los serios trastornos que podían sufrir los niños con deprivación afectiva y sensorial durante el primer año de vida.

La vida institucional dificulta el desarrollo cerebral normal en niños pequeños y hasta pueden provocarle la muerte.

La relación entre crianza en instituciones y retrasos en el desarrollo, se conoce también a través de investigaciones hechas con animales (especialmente monos).

Harry Harlow, de la Universidad de Wisconsin, demostró cómo las crías de monos que no eran cuidadas por sus madres, sufrían daños emocionales severos e incluso adoptaban conductas aberrantes.

El cuidado institucional resulta nocivo porque para el cerebro humano en desarrollo, además de ser importante la base genética, la experiencia representa gran parte de este proceso: y si un ser humano no tiene oportunidad de vivir ciertas experiencias de contacto puede que su cerebro no desarrolle normalmente todo su potencial.

Si un niño no recibe los estímulos sensoriales, cognitivos, lingüísticos y socio culturales adecuados, podrían sufrir graves deficiencias en su desarrollo, en algunos casos irreversibles.

Las investigaciones realizadas en Rumania en el Proyecto de Intervención Temprana de Bucarest en el año 2000, que aún continúa, dieron unos resultados impactantes. El 100% de los niños no institucionalizados mostraron un apego totalmente desarrollado, pero solamente el 3% de los niños institucionalizados pudieron lograr vínculos completamente desarrollados.

Sin embargo, se pudo comprobar además que si los niños sólo permanecen en instituciones en forma transitoria, pueden mejorar, si son confiados al régimen de acogida voluntaria en casas de familias de calidad.

Después de estas investigaciones el gobierno rumano prohibió la institucionalización de niños menores de dos años, salvo aquellos con grave discapacidad.

Fuente: American Scientist Magazine

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