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Los Nuevos Hábitos.

Publicado por Lic. Maria V.

Los hábitos son necesarios porque nos brindan estabilidad. Son acciones, rutinas, comportamientos que por repetición se automatizan, con el objetivo de dejar energía disponible para las tareas más complejas.

Si no tuviéramos hábitos nuestro día a día sería extremadamente complicado. Tendríamos que pensar y evaluar todo, demorando muchísimo para tomar cada decisión.
Los hábitos nos permiten discurrir libremente en las cuestiones básicas, dejando la vía libre al pensamiento para definir asuntos de mayor relevancia.

Sin embargo, debemos considerar la creación de nuevos hábitos. Y cuestionarnos por qué o para qué seguimos implementando algunos de ellos que quizás ya perdieron su razón de ser o no acompañan nuestras necesidades actuales.

Los seres humanos estamos en continuo cambio, pasamos de una etapa vital a la otra, nos movemos de lugar, transitamos por experiencias que nos transforman. Por eso, es de gran importancia evaluar de vez en cuando los hábitos que muchas veces arrastramos durante años.

El aferrarse a hábitos que ya no nos identifican tiene que ver con el miedo al cambio y con la sensación de seguridad que estos aportan.

Por eso, tener presente la necesidad de cuestionarlos, evaluarlos y definir cuáles perpetuar y cuáles no, es de suma importancia.

Los hábitos se agrupan en rutinas. Y las rutinas definen un mundo particular. A él se asocian  ciertas ideas, y ciertas posibilidades. Viviendo en una misma ciudad, dos personas con distintas rutinas, viven posibilidades diferentes.

Por eso es interesante permitirse la ruptura de algún hábito y la introducción de algo nuevo. Un detalle, un cambio, algo inesperado.

«Elimina algo superfluo de tu vida, rompe un hábito,  haz algo que te haga sentir inseguro”

Piero Ferrucci.

Y este cambio se experimenta, registrando cómo se uno siente en el momento. De ser positivo, se puede crear un nuevo hábito. Siendo esto muchas veces lo que responde y resuelve cierta sensación de insatisfacción que no sabíamos de dónde provenía.

Cambiar el hábito de ver series todos los fines de semana, por ejemplo, por el de visitar distintos museos, puede ser la creación de algo nuevo que satisfaga una necesidad creativa y cultural que no estaba siendo escuchada.

Estos nuevos hábitos muchas veces producen un cambio radical. Generando con su inserción en la rutina, nuevos vínculos sociales, nuevas ideas y enriquecimiento de la creatividad de la persona en otros ámbitos.

Los hábitos deberían acompañarnos en las distintas etapas que transitemos, siendo lo más funcionales posibles a nuestras necesidades del momento. No sólo las básicas, sino también las espirituales, creativas, sociales, de cuidado personal, etc.

Son cambios que posibilitan otros. Movimientos que nos permiten ver en qué lugar nos sentimos a gusto y de qué manera, pudiendo elegir en lugar de reproducir.

El aferrarse a viejos hábitos es lo mismo que el aferrarse a estadios o etapas previas. Es un símbolo del miedo a crecer, a cambiar y a perder algo.

Los hábitos son necesarios, pero, los que tenemos, ¿son los que necesitamos ahora? ¿Para qué están, qué función cumplen y cómo nos hacen sentir? Reflexionar sobre estas cuestiones nos permite descubrir oportunidades nuevas y otro recorridos posibles.

Muchos de los objetivos que buscamos no ocurren si no hay un cambio de hábitos de por medio. Como dice una popular frase de Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.”

 

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