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¿Por qué leer se puede transformar en un gran recurso terapéutico?

Publicado por María Fay

La lectura de ficción es un recurso sumamente interesante que en gran porcentaje se está perdiendo.

Con la tecnología actual, por lo general las personas invierten su tiempo en redes sociales o viendo series en alguna plataforma, en lugar de invertir leyendo por ocio.

Anteriormente la lectura era mas frecuente incluso desde edad temprana. Leerle cuentos a los niños se fue reemplazando lamentablemente por el uso, en muchos casos, casi exclusivo de las tablets y los celulares.

Pero afortunadamente siempre hay ávidos lectores que continúan transmitiendo la motivación por la lectura a su alrededor.

Leer ficción nos permite transportarnos a otros mundos. A otros espacio-tiempo y nos posibilita involucrarnos con personajes que sienten y se desarrollan en otros contextos.

Podemos vernos reflejados en los personajes o, por el contrario, meternos en la mente de aquellos que son muy distintos a nosotros. En ambos casos, el hecho mismo de transportarse a esa otra realidad produce un efecto enriquecedor.

En primer lugar, estimula la creatividad, función que todos poseemos pero a la que hay que darle lugar y, por decirlo de alguna forma, entrenarla.

La lectura de ficción nos permite desarrollar esta importante herramienta, porque nos ayuda no solamente a poder ver las situaciones de nuestra vida desde distintas ópticas, sino que además nos permite abordar los problemas cotidianos con respuestas nuevas y originales.

Por otro lado, la lectura nos permite generar un corte a las preocupaciones cotidianas de la vida. Produciendo un alejamiento que nos ayuda a despegarnos emocionalmente, mediante el recurso de poner nuestra energía y atención en otro relato.

Así, muchas de las situaciones que parecen drásticas, pierden dramatismo.

Nos permite a la vez, jugar un poco a la actuación. Poniéndonos por un rato en la piel de personajes con vidas muy distintas.

Esta posibilidad de jugar con el ser y no ser uno mismo es un recurso que produce alivio. Ya que ser uno mismo siempre, con todas las incertidumbres y conflictos que la vida nos presenta suele volverse tedioso.

El recurso lúdico de poder elegir cuando alejarnos de la realidad de nuestra propia existencia nos permite abordarla con mayor sentido del humor y comprender que hay otras posibilidades y elecciones de vida.

Anteriormente hablamos de la necesidad de tolerar el no saber, la falta de respuestas y de sentido. Por medio de la lectura podemos transitar esta incertidumbre de mejor manera, sosteniendo la falta de respuestas de nuestra vida de modo más tolerable.

Además, la lectura como acto es muy distinto del observar visualmente una historia en una pantalla. El encuentro con palabras en lugar de imágenes nos estimula a crear estas últimas en nuestra mente, y este proceso, de aprehensión del lenguaje y de creación de imágenes internas que lo acompañen, es un proceso mucho más complejo y que requiere de mayor atención.

Para esto, es necesario tener un estado de base de cierta tranquilidad y predisposición.

En estado de gran ansiedad no se puede leer, porque la concentración no es suficiente y por lo general, la persona se distrae con facilidad, no pudiendo seguir el hilo de lo que lee.

Por esto mismo es interesante practicarlo, porque una vez que se estimula, esta capacidad se desarrolla, ayudando a reducir la ansiedad y a poder sostener la atención por más tiempo.

Estamos en constante intercambio de discursos. El lenguaje: sus palabras y frases nos atraviesan permanentemente. De modo que cambiar de relato en ocasiones, nos permite encontrarnos con otras posibilidades de discursos, otras formas de decir y de pensar.

Nos aporta flexibilidad, creatividad y mayor capacidad de pensarnos a nosotros mismos y a lo que acontece en nuestra vida de formas diferentes.

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