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Proyecto: construcción de sentido y salud mental.

Publicado por Lic. Maria V.

¿Qué es tener un proyecto? Y, ¿en qué sentido esto puede influir en la salud mental?

Hablar acerca de los proyectos es algo frecuente, pero pocas veces le damos el valor que merecen.

El proyecto, si es auténtico, nos ubica en el plano de lo posible, conectando simultáneamente pasado, presente y futuro, permitiéndonos seguir una dirección, encauzar nuestro deseo hacia ese lugar.

El proyecto propio simboliza un encuentro, síntesis de un proceso de búsqueda y de exploración sobre uno mismo. No está nunca dado, siempre resulta de un recorrido, a veces inconsciente, que separa,  une partes, elige y direcciona según lo que psíquicamente estemos habilitados para emprender.

El proyecto nos trae la dimensión de futuro a nuestra vida diaria, es un «ir hacia», que implica, entre muchas otras cosas el sostenimiento del proceso, el vencimiento de resistencias y miedos, y el deseo de otorgar sentido a la existencia.

El proyecto es cambio, es ruptura, crisis, y enfrentamiento de desafíos. En él se ponen de manifiesto todas nuestras habilidades para afrontar lo que se nos presenta, todas nuestras herramientas creativas, que al ponerse en funcionamiento mueven la estructura, buscan el cambio.

Iniciar un proyecto tiene efectos directos sobre el presente personal y sobre el psiquismo. Influye sobre el total de la persona, no solamente sobre sus aspectos conscientes. La dimensión de futuro habilitada por el proyecto reactiva los aspectos creativos, pone en movimiento todo su sistema, generando a partir de ahí nuevas asociaciones, ideas e interconexiones.

Sin proyecto lo que sucede es que se reduce la movilidad, se corre el riesgo de caer en el estancamiento, en la repetición, en los automatismos cotidianos que reiteran las situaciones una y otra vez. Si bien a veces se sostienen estos períodos carentes de proyecto durante bastante tiempo, lo que ocurre es que la pérdida de sentido que esto implica debilita al ego, y enlentece el funcionamiento psíquico en general.

¿Para qué hacer lo que estoy haciendo todos los días? ¿cual es el propósito? ¿qué sentido tiene? Estas son preguntas que podemos formularnos en estas situaciones, momentos de crisis que invitan al cambio. El proyecto propio da respuesta a todas esas preguntas, y las actividades cotidianas, incluso las más nimias, empiezan a formar parte de un sistema que colabora, en el mejor de los casos, con esa dirección.

El proyecto otorga sentido, y el sentido está intrínsecamente vinculado con la salud mental. El sentido ayuda a amortiguar muchos de los sucesos que, de no ser así, tendrían impactos traumáticos en el psiquismo.

Los proyectos pueden ir variando a lo largo de la vida, según la etapa y el estado psíquico de la persona. Cuando los proyectos son superfluos, heredados o condicionados por factores que no hemos concientizado, entonces no ocupan este lugar tan valioso. Pueden hacer que una persona esté años intentando llevar adelante un proyecto que no le pertenece, intentando completar lo que su padre, o madre no pudo, por ejemplo, sin elegirlo voluntariamente.

Si bien todos estos aspectos nos influyen  (lo heredado, lo ancestral, las generaciones anteriores, que nos transmiten su influencia); tenemos gran capacidad de elegir, de cambiar patrones, de salirnos de redes que muchas veces nos arrastran hacia atrás. Y esta es la dimensión interesante, la que surge del trabajo propio, del trabajo con el Inconsciente, que nos permite visibilizar y construir proyectos sobre un recorrido elaborado de nuestra historia.

 

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