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Registro del cuerpo y las emociones.

Publicado por Lic. Maria V.

Como hemos hablado en muchos artículos anteriores dar lugar al cuerpo y a las emociones que en él habitan es un aspecto sumamente importante al abordar cuestiones de salud mental y emocional.

El cuerpo es con frecuencia forzado a «funcionar» de ciertos modos, considerados productivos. Por supuesto que, vivir en comunidad implica que tengamos que ceder o reprimir ciertas satisfacciones, sin las cuales sería imposible la construcción social y cultural. Sin embargo, lo que hemos cedido a lo largo del tiempo para vivir como lo hacemos actualmente, es mucho. Y las renuncias a la intervención del cuerpo y los aspectos emocionales e imaginativos traen no pocas consecuencias negativas.

Por eso, debemos recuperar las prácticas que permiten registrar y dar lugar al cuerpo y a las emociones. Canales de comunicación que nos envían mensajes constantemente.

El cuerpo comunica cuando una posición física está siendo forzada, o cuando comemos algo que no nos hace bien. Comunica, además, emocionalmente cuando estamos actuando desconociéndolo, o exigiéndonos en exceso, por medio de ansiedad o angustia. Las emociones tienen el fin de comunicarnos algo sobre el entorno y sobre nosotros mismos, son señales sumamente importantes. Lo que nos enoja o nos produce temor tiene relación directa con aspectos profundos personales y también nos habla de señales colectivas acerca de cómo se enfrentaron los acontecimientos a lo largo de la historia de la humanidad.

Anular las emociones o desconocerlas implica dejar por fuera un afluente sumamente rico de información. El cuerpo es el terreno vivo mediante el cual experimentamos todo lo que nos pasa. A través de él se transmiten, además, cuestiones inconscientes transgeneracionales y colectivas, de modo que sus manifestaciones nos puede hacer conocer mucho más allá de nosotros mismos.

Podemos registrar el cuerpo y las emociones con algunas prácticas de meditación o yoga que nos permiten tener conciencia sobre las sensaciones corporales. Mediante visualizaciones se puede trabajar con las emociones, intentando ubicarlas en alguna parte del cuerpo, y luego describirlas o escribir asociaciones a partir de esa experiencia. Todo el material que surja por medio de estas herramientas se puede trabajar luego en un espacio terapéutico que permita profundizar y elaborar algo de lo que ahí emergió.

Actualmente más que nunca el cuerpo y las emociones se hacen oír. Enfermedades psicosomáticas y ataques de pánico son prácticamente características «comunes» a la gran mayoría de la sociedad. Esto ocurre precisamente porque hay algo de estos aspectos que no encuentran lugar.

La sociedad del hacer y el producir, sumada a la velocidad y a la tecnología, nos sume en un remolino de demandas y necesidades crecientes a las que se percibe hay que dar respuesta sin demora. El cuerpo y las emociones, en la mayoría de los casos, no tienen lugar en este ritmo.

Por eso, necesitamos hacer un movimiento que permita la creación de una manera distinta de transitar por el mundo. Una forma singular que nos permita en mayor o menor medida habitarlo, pero sin caer presa de sus prácticas alienantes.

El registro corporal y emocional nos permite profundizar en el autoconocimiento y transitar un camino vital más consciente. 

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