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Sobrellevar una pérdida.

Publicado por Lic. Maria V.

Como hemos hablado en otras oportunidades, las pérdidas suelen ser difíciles de sobrellevar. Cualquier tipo de pérdida puede representar un vacío que origine un crisis. De por sí una pérdida implica la variación de un estado previo, donde uno de sus elementos que antes se encontraba presente, de repente falta.

El impacto subjetivo de una pérdida no radica tanto en el objeto en sí, sino en aquello que representa para el sujeto en ese momento en particular. Así se observan muchos casos en que la muerte o el alejamiento de una persona no tan cercana, puede igualmente producir una gran crisis.

La pérdida nos enfrenta irremediablemente con lo que no podemos manejar, lo que se nos escapa. Y esto puede generar mucha angustia y frustración.

A veces la pérdida es en relación a objetos, un olvido o un robo. A veces en relación a personas que se alejaron o que, por diversas razones, dejaron de formar parte de nuestro mundo subjetivo. Y en muchos casos la pérdida implica un fallecimiento. También las pérdidas incluyen el paso de una etapa a otra, los cambios vitales significativos, o la pérdida simbólica de ciertas estructuras alcanzadas.

En todos los casos influirá sin duda el estado previo de la persona que la experimenta, en qué momento de su desarrollo se encuentra, si está atravesando alguna crisis o si está en relativo equilibrio emocional. Atravesar y sobrellevar una pérdida va a requerir de los recursos psicológicos que tengamos a disposición.

Muchas veces, las personas que a la observación externa aparentan ser más vulnerables, sorprenden en cuanto a las herramientas que poseen para afrontar la pérdida. Y muchas otras que se muestran siempre fuertes e inquebrantables encuentran en estos sucesos las crisis más profundas.

Pero de un modo u otro sabemos que las pérdidas se afrontan transitándolas. Atravesando y trabajando sobre el dolor que generan. El mecanismo de negación suele intervenir en muchos casos intentando evitar todo tipo de sufrimiento. Así, las pérdidas pasan inicialmente desapercibidas, o la persona no siente ningún impacto. Por lo general tiempo después empiezan a detectarse los efectos.

En este caso se vuelve relevante una frase popular en inglés que dice: «the only way out is through» que significa, la única manera de salir es a través, en definitiva, la única forma de superar el dolor es atravesándolo. Si no se transita por el dolor de la pérdida, si se pretende obturarla o taparla, tarde o temprano retornará como asunto irresuelto.

Jung decía asimismo que: «un hombre que no ha atravesado el infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca.» Con esto enfatizamos nuevamente la importancia de transitar por aquello que es doloroso, que genera incomodidad y que muchas veces preferiría ocultarse rápidamente.

Los duelos que se llevan a cabo tras episodios de pérdida varían enormemente en duración y en características, dependiendo de la persona que los transite. A veces se requiere de ayuda, cuando el dolor no cede, el tiempo pasa y la persona queda estancada en este sufrimiento. En estos casos la terapia psicológica puede ayudar a resolver y elaborar lo necesario para poder pasar a una próxima etapa.

Las pérdidas, en la mayoría de los casos, representan un monto de sufrimiento en tanto algo de nuestra realidad se vio alterada, hay una falta, se alteró nuestra estructura previa, y debemos transitar por las emociones que se ponen en juego ante ese nuevo escenario. De esta manera podremos reconstruir nuestro mundo, crear las condiciones para una etapa siguiente, donde algo de esa pérdida pueda ser, en cierto modo, reparada.

 

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