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Teorías Antropológicas de la Adolescencia

Publicado por Malena

Durante las primeras décadas del siglo pasado, una serie de estudios de campo, de sociedades primitivas de Nueva Guinea y Samoa, hicieron posible un nuevo punto de vista sobre la adolescencia, desafiando las teorías como las de Sigmund Freud y Stanley Hall que afirman el carácter universal de las pautas del desarrollo y de la conducta en los adolescentes de Occidente.

La antropología cultural ha permitido que las posiciones extremas del determinismo ambiental y del universalismo genético dieran lugar a una nueva postura, que reconoce la mutua interacción de estos dos factores.

Los trabajos teóricos de Ruth Benedict, y las investigaciones de campo en Samoa de Margaret Meat, muestran la importancia de la influencia de los factores culturales en el proceso evolutivo.

El relativismo cultural que proponen estas investigaciones ayudan a comprender los fenómenos de la adolescencia, destacando la importancia que tienen las instituciones sociales y los factores culturales en el desarrollo humano.

Ruth Benedict, considera que el crecimiento es un proceso continuo y gradual y que las pautas para independizarse de los mayores son diferentes en cada cultura.

En sociedades altamente desarrolladas el cambio de relación interpersonal de una edad a otra es discontinuo en el proceso de crecimiento.

Los niños de esas sociedades avanzadas no ven nunca un parto ni un acto sexual ni tampoco cuando muere una persona y las mujeres no es raro que tengan su primera menstruación sin saber de qué se trata.

En cambio, en sociedades primitivas el proceso evolutivo es continuo, los niños tienen acceso a experiencias consideradas tabú en occidente y son considerados básicamente iguales a los adultos; la sexualidad no es reprimida y se la considera natural y placentera.

En Samoa, las actividades sexuales condenadas en las sociedades modernas, como la homosexualidad, las perversiones, la promiscuidad, no se les otorga mayor importancia sino simples juegos no relacionados con la moral.

Benedict distingue los siguientes cambios que se producen durante la adolescencia en la sociedad occidental:
1) Responsabilidad versus irresponsabilidad
2) Dominación versus obediencia
3) Actitud sexual contrastante

En las sociedades primitivas el trabajo y el juego no están tan separados como en las más desarrolladas.

Los niños en Samoa reciben de regalo cuando nacen un arco y una flecha, los cuales van aumentando de tamaño a medida que crecen. Las niñas tienen la responsabilidad de cuidar a sus hermanos menores.

En sociedades occidentales el paso del juego irresponsable al trabajo responsable se produce en forma abrupta, lo que contribuye a incrementar los conflictos en los adolescentes.

El vínculo dominación obediencia entre padres e hijos suele estar acompañado de lazos emocionales difíciles de romper que dificultan el paso de los hijos, de la obediencia a la dominación sobre sus propios hijos.

Los hombres y mujeres jóvenes de las sociedades modernas no están preparados para independizarse y según Erikson, es la madre quien acentúa la diferencia entre el status de niño y el de adulto.

La influencia de los padres en estas comunidades más pequeñas es más limitada. Si un hijo tiene conflicto con sus padres, puede mudarse a la casa de algún familiar sin provocar alteraciones sociales o sufrimientos morales o emocionales.

La cultura occidental, según Benedict, promueve la discontinuidad del papel sexual, el sexo es considerado pecaminoso y las experiencias sexuales de la infancia son reprimidas.

En estas sociedades pequeñas, para las mujeres jóvenes que tienen hijos como producto de su libertad sexual no es un problema, al contrario, tener un hijo eleva su status social y ese niño será cuidado por las niñas pequeñas de la familia.

Hay que destacar que el adolescente en Samoa no tiene presiones ni pesan sobre él ambiciosas expectativas.

El individuo ideal en Samoa es aquel que puede ser tolerante, que no se queja, que es condescendiente y solidario, que evita conflictos y problemas y que no tiene interés en el prestigio personal ni en el éxito material.

En Samoa, nadie lucha por ideales ni por sus convicciones, los dotados no son estimulados y con los rezagados son indulgentes.

La familia es pautada de antemano por conveniencia y no necesita fuertes lazos emocionales ni tampoco exigen lealtad eterna. La esposa puede volver con su familia y el marido puede elegir otra mujer; y el adulterio se puede arreglar con un pequeño resarcimiento económico.

Fuente: “Teorías de la Adolescencia”; Rolf E. Muuss.

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