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La sujeción al Otro

Publicado por Betina Ganim

En el punto 5 de «La dirección de la cura…», Lacan continúa con su discusión política con los postfreudianos; en este caso sigue con los cognitivistas, sobre todo con los norteamericanos, basados fundamentalmente en la “COMPRENSIÓN” como el fin mismo para llegar a un final feliz.

Comprender al otro con minúsculas es su objetivo, más bien como en una posición altruista, y respondiendo a la demanda, comprendiendo así lo que el analista cree que el paciente quiere, confundiendo de alguna manera el deseo con la demanda.

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Lacan introduce aquí la cuestión del “FANTASMA DE OBLATIVIDAD”, un fantasma obsesivo, donde lo que está en juego es la demanda, por eso el obsesivo es solìcito, amable, generoso…y su relación con el fantasma sádico, pero no me meteré con esto sino para dar cuenta de que de esa manera, el sujeto desconoce la angustia que puede generar el Otro en tanto deseante. Reducir el Otro al otro es una de las maneras que el obsesivo tiene para evitar la angustia. Lo que entiendo en relación al analista es que, en tanto desconoce la dimensión del Otro, poniéndose como otro en la situación analítica, comprendiendo, respondiendo a las demandas, no hay angustia.

Luego dice Lacan que no es que él quiera enseñar a los analistas qué es pensar, que en sí piensan mucho, se han -de esta manera -psicologizado, en el sentido de la importancia que se le da al pensamiento en la psicología… entendiendo al pensamiento como una acción de las funciones cognitivas superiores, junto al razonamiento y al juicio crítico… Se trata del pensar en el sentido cognitivo del término lo que está Lacan planteando aquí. Y de la repetición de conocimientos…Lacan sostiene que pensar demasiado rompe con la acción analítica en sí misma

Se va a la cuestión de la regla analítica y la asociación libre. Lacan considera, teniendo en cuenta lo que propone el asocicionismo como corriente en psicología. Esta corriente psicológica sostiene que cualquier actividad humana es susceptible de ser explicada por la asociación de ideas. Eso sostiene todas sus técnicas.

Lo que dice Lacan es en que en psicoanálisis si hay algo que no es libre es cuando el sujeto empieza hablar… cuando empieza a hablarle al analista; en el sentido de la determinación inconsciente que subyace al sujeto. Esa sujeción al discurso del Otro.

La palabra libre a la que se llega hablando en análisis es lo que Lacan llama “palabra plena”, esa a la que se aspira en esos análisis interminables…la palabra plena podemos calificarla como ese blablabla, el goce en el «hablar por hablar». Las sesiones cortas (lejos de tener la intención de «frustrar» al paciente) apuntan a la palabra vacía, vacía de significación y por se trata de esas palabras que pesan y que de alguna manera revelan una verdad…

Lacan se defiende de esta manera de los que lo acusan de sus análisis intelectualistas, cuando en realidad a lo que apunta es a eso indecible ¿a lo real podemos decir? A esta altura de sus enseñanza, lo real es lo que queda por fuera de lo simbólico.

ES MÁS ALLÁ DE ESE DISCURSO DE PALABRA PLENA, DEL «BLABLABLA» DONDE SE DESARROLLA LA ACCIÓN ANALÍTICA basada en la escucha. Tampoco se trata del “te escucho” por el solo hecho de «prestar la oreja»; la escucha analítica apunta justamente a la palabra vacía, a esa que tiene el peso de la falta… Y es ahí donde se sostiene la ética del analista -dice Lacan en este escrito- en la falta en ser.

FUENTE: Lacan, J.»La dirección de la cura y los principios de su poder»

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