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Nombre del Padre y símbolo

Publicado por Betina Ganim

Siguiendo con el tema de la referencia al Padre en el Edipo, y de los casos de mujeres que deciden ser madres por fertilización asistida, a partir de un donante de esperma, inmediatamente se suele pensar: «bueno, puede ser madre soltera, no está mal…pero ese niño no tendrá padre… Bueno, tiene un hermano y tiene unos tíos y tiene unos primos, así que esperemos que el niño cuente al menos con algunas referencias masculinas…» ¿Por qué se piensa eso?

Porque ahí nos fijamos en la realidad, en ver quiénes hay relamen, por ejemplo, se fijan que el menos esa mujer tenga padre, o lo que fuera, porque en realidad serían simplemente soportes de otra cosa, que no entendemos muy bien qué es, pero que es realmente lo que llamamos el Nombre del Padre.

Por eso, cuando Lacan está en este argumento (en el Seminario 5, clase X) es porque quiere orientarnos un poco en relación con el momento más difícil de situar que es ese primer tiempo del Edipo. Es que Lacan da esos ejemplos (los remito a leer la clase) porque habían inquietado tanto a los antropólogos hasta el punto de hacerle creer a algunos que los primitivos eran tan «burros» que no entendían la relación de la cópula con el nacimiento de los niños. Eso era elemental de los antropólogos.

Por eso E. Jones dice: «No, no puede ser, ¡¿cómo que no iban a saber que no habría niños si no pasaba eso, inclusive que en 9 meses nacían…Se la sabían de memoria: con la teoría de las nueve lunas, por ejemplo.

Entonces uno puede decir que sí, pero ¿cómo puede ser que venga una embarazada y cuando le preguntas por el padre ella te dice que fue la piedra negra que está en el camino x. De ahí, los antropólogos tomaban nota y decían que no saben cómo es la gestación…

En cambio, Jaques Lacan lo que dice aquí es que esto un ejemplo perfecto de que si se pregunta por el padre, ella podría decir: «el biológico es éste». Pero cuando uno dice “padre”, dice algo más, que sólo es entendible por un símbolo.

Se podría imaginar un sistema de coitos y de nacimientos de niños donde a nadie se le ocurre formular que es el hijo de la madre…pero ¿el padre?, decimos nosotros. ¿Qué padre?

Esa es la referencia en la que Lacan tiene que insistir y mostrar que ahí hay algo exclusivamente del orden de la referencia a un símbolo, a un puro símbolo.

Esto lo podemos ver hoy en día, que al final estamos como los primitivos, pero de manera menos poética. En vez de esa piedra del camino van a decir: el centro de donación de esperma. Ése es tu padre.

Estos ejemplos que la ciencia permite en la actualidad, nos dan la posibilidad de mostrar la diferencia de cuando uno dice «padre» por referencia absoluta a un aportador de espermatozoides de lo que quiere decir referir la cría humana a no se sabe qué, a que está en relación con un nombre.

Voy a llegar hasta aquí por hoy, pero vamos viendo las coordenadas de lo que será el primer tiempo del Edipo.

FUENTE: LACAN, JACQUES. SEMINARIO 5, LAS FORMACIONES DEL INCONSCIENTE.

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