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Deseo, voluntad y goce

Publicado por Betina Ganim


Siguiendo con esa expresión lacaniana de la «verdad mentirosa», podemos abordar el tema del análisis en sí. El análisis mismo empuja al paciente a hacer de su deseo una voluntad. Cuando se le dirige al paciente -explícita o implícitamente- un «¿qué quieres?» (algo que supone el discurso analítico mismo) esto está lleno de consecuencias. Porque ese «¿qué quieres?» que se dirige al paciente lo convoca a construir a partir de su deseo (aunque errático, invariable, extravagante, inaprensible) una voluntad.

hist y real

En ese mismo movimiento ya se insinúa una mentira, porque el análisis pide de alguna manera la sujeto que nombre su deseo, pero lo que siempre se termina descubriendo es que lo que se nombra no es más que un goce. Porque eso que se descubre cuando se empuja al sujeto a decir su deseo, es que ese deseo no puede ser capturado por la palabra, no alcanza con nombrar ese deseo para que se transforme en una voluntad.

Entonces, en ese lugar del «¿qué quieres?», lo que se obtiene como respuesta es un «Hay goce»: una localización del goce que se articula en un dispositivo significante. Es en esta articulación significante que ubicamos lo que Lacan llamó Discurso Amo, el que da cuenta de una articulación entre dos significantes (S1 y S2), el efecto de verdad que se traduce en el $ (sujeto barrado), es decir, un lugar vacío en el que este efecto de verdad se va a inscribir. Y por otro lado tenemos el objeto a que ocupa el lugar de la producción discursiva, que podemos leer aquí como el índice de ese goce localizado que es todo lo que obtenemos al preguntar «¿qué quieres?»

DISCURSO AMO: S1 S2
$ a

Jacques-Alain Miller, en su curso «Sutilezas analíticas» dice que a este discurso del Amo, denominado así por Lacan, también lo puede llamar, en otro sentido, Sinthome. Llama Sinthome a este dispositivo cuando quiere decir que está ahí más que nada para producir goce; no para producir sentido. O lo llama así a ese dispositivo cuando solo está ahí para producir sentido que recubre el goce, es decir, ese sentido que tiene como finalidad propia el goce.

En términos freudianos podemos decir, siguiendo a Miller en este curso, que se trata del dominio completo desde el punto de vista económico. Y no se trata tanto de que esos tres elementos primeros que nombré del discurso Amo (S1, S2 y $) sean elementos significantes (o efectos de verdad) sino de que son elementos de un aparato de goce, que sirven al solo hecho de gozar.

Si volvemos, teniendo en cuenta este planteo, al tema del pase (que vengo trabajando en los posts anteriores), Lacan lo definió como un ejercicio de palabra, en tanto es un relato del análisis, un relato que convoca a traer los efectos de verdad, pero lo importante aquí es el distanciamiento respecto del goce localizado en ese objeto a; la ruptura del fantasma. Es decir que el pase tiene que ver con el testimonio de cómo se acumularon los efectos de verdad como saber y correlativamente, cómo el fantasma se fracturó.

FUENTE: MILLER, JACQUES-ALAIN. «SUTILEZAS ANALÍTICAS» Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller.

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