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Dora y la feminidad

Publicado por Betina Ganim


Cuando hablamos en psicoanálisis de «histeria» es ineludible referirnos al Padre. Freud, en el epílogo del «Caso Dora», y en referencia a los sueños que le trae su paciente (los cuales describe y analiza al detalle) termina diciendo que el primer sueño de Dora tenía que ver con el alejamiento del hombre que amaba (el Sr K) y su consecuente atadura al padre. En cambio, en el segundo sueño que Freud rescata del análisis de Dora, era un claro anunciante de su desatadura del padre para recuperar su propia vida.

que es una mujer

Freud plantea, o al menos podemos deducir de esto, que el análisis le iba a permitir a su paciente desligarse del padre, casi como su objetivo en la cura de Dora. Ya que para Freud, esa atadura la ataba a ella misma a su «enfermedad».

Pero si vamos un poco a la coyuntura de tal atadura al padre, Freud ubica como causa un hecho que había ocurrido entre Dora y el Sr K; un hecho sexual. Es una de las escenas claves del caso Dora, pero hay otra.

Una, que podemos ubicar como primera cronológicamente, es una escena (a los 14 años de Dora) en la tienda del Sr K, en la que digamos que le apoya su miembro erecto, al pasar por el pasillo.

Y la otra escena, cuatro años más tarde, es la que conocemos como «la escena del lago». En esta última, el Sr K le dice a Dora que su mujer no es nada para él, y Dora le pega una bofetada.

Respecto de la escena en la tienda, Freud considera que la actitud de Dora es ya claramente una actitud histérica, en tanto hace un síntoma a partir de algo que debería ser placentero. Para Freud, en esta época y con este caso es claro, lo que está en juego es la relación de Dora (como mujer) con el Sr K (como hombre).

Luego, sabemos, Freud mismo rectifica su lectura del caso cuando habla del «componente ginecófilo». Una nota que él agrega en 1923, confesando haber omitido del caso la importancia fundamental que tenía para Dora su relación con la Sra K; la relación con la mujer y el misterio de la feminidad.

Esto que llamamos el «error técnico» de Freud hace que Dora deje el tratamiento. Lo que Freud se cuestiona en esta nota es justamente el no haberle dado importancia a eso que él mismo ya sabía. No es que Freud desconocía teórica y clínicamente ese componente ginecófilo que tenía que ver con ciertos elementos «viriles» o «varoniles». Lo que él se cuestiona en ese agregado es el no haberle dado la importancia que eso tiene en el caso y en la estructura misma de la histeria.

Hay que señalar en este punto que la pregunta que orientaba a Freud en esa época es de ¿cómo de una bisexualidad infantil, surge la mujer? O mejor dicho, ¿cómo la niña deja de ser un «varoncito»?

Esto ya nos introduce en la temática del Edipo y la Castración, y la diferencia indiscutible que se plantea en las elecciones respecto de la castración.

FUENTE: INDART, J.C Y OTROS. «Histeria: Triángulo, Discurso, nudo»ED.VIGENCIA.

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