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El síntoma en Lacan

Publicado por Betina Ganim

En otras oportunidades ya les he hablado del concepto de síntoma, en Freud y en Lacan.

Hoy me quiero dedicar un poco a acercarles la nueva definición de síntoma que se extrae precisamente de la última enseñanza de Lacan, que sabemos que está atravesada por la noción de Real. Pero antes es preciso situar las coordenadas.

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Si bien toda la enseñanza de Lacan parece estar orientada hacia lo real, sabemos también que en cada momento de su enseñanza primaba un registro sobre otro, en su esfuerzo de transmitir la clínica; así teníamos diferentes herramientas para orientarnos, para leer la clínica. Uno de los grandes operadores clínicos con los que contamos es el Nombre del Padre, ese Significante que permitía ordenar las estructuras, en función de su operación o no, o de su falla.

Lo cierto es que a partir del establecimientos de los nudos unidos borromeicamente, el síntoma aparece como lo que anuda estos tres anillos que Lacan llamó Imaginario, Simbólico y Real. Algo que permitió abrir otras perspectivas de abordaje clínico, ya sea con la neurosis o la psicosis,más allá de las estructuras.

En nuestra cultura, en la época que vivimos, se ha demostrado no solo socialmente sino que eso se verifica en la clínica misma con los pacientes, que hay nuevos síntomas, nuevas angustias que nos pusieron, como analistas, a revisar algunas cuestiones. Ya que con las herramientas teóricas de la primera enseñanza de Lacan, se nos hacía más complicado operar, en tanto la forma de los síntomas no llamaban a una interpretación, y no respondían a las estructuras delimitadas en un primer momento -lo que conocemos como las grandes estructuras clínicas: Neurosis, Psicosis, Perversión.

Bien, es así que había que avanzar la enseñanza de Lacan, aprehender la clínica desde otras herrameintas.
Tomando el Seminario de Miller «El partenaire-sintoma», les acercaré algo más de esto que se lee como una «nueva definición del síntoma»

Esta novedosa definición implica dejar por fuera la noción de síntoma que implica su desciframiento mismo.
Ese desciframiento del que Freud nos transmitía desde su Interpretación de los sueños en adelante…si bien en «Inhibición síntoma y angustia» hay otro elementos que lo llevan a confrontarse con otras cuestiones, más allá del desciframiento, podemos decir. Más allá del desciframeinto del síntoma que Freud hacía, quedaba un resto.

Así es que Freud creó conceptos tales como «reacción terapéutica negativa», «pulsión de muerte», «masoquismo primordial» para intentar cernir algo de esto que quedaba más allá del desciframiento del síntoma.

La lectura de Miller nos acerca al texto freudiano de «Inhibición, síntoma y angustia» para poder captar eso que del síntoma insiste, más allá del desciframiento… Es decir, más allá de los efectos de verdad que surgen, que se revelan, de la articulación significante.

No es que Lacan no lo haya leído antes este texto freudiando del que les hablo, escrito en 1925, pero digamos que en un primer abordaje, prescinde de él para abordar la clínica y dar su definición de síntoma.

Así, en un principio la clínica lacaniana le da al síntoma su estructura de lenguaje, situando en primer plano su desciframiento, lo que en la cura se traducía que que una vez descifrado ese síntoma, podía ser destruido. Es decir, una vez que se sabe lo que significa ese síntoma para el sujeto, el síntoma cae, se desvance, sin pérdida… Es el síntoma en su sentido simbólico, primera enseñanza de Lacan.

En su última enseñanza, y volviendo al mismo texto freudiano, Lacan redefine el síntoma.

FUENTE: MILLER, J. «El partenaire-síntoma»

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