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La falta en ser en el análisis

Publicado por Betina Ganim

El apartado V de «La dirección de la cura y los principios de su poder», escrito que me ocupa en estos últimos tiempos y del que intento transmitirles algo, plantea ciertas cuestiones que dan cuenta de momentos privilegiados de la cura. Hay una relación entre el ser y la acción analítica.

Al comienzo de este escrito, Lacan nos plantea esta trilogía primera de las que les he hablado ya, respecto del pago del analista en la cura. Que el paciente no es solo el que paga, que el analista también paga: con palbras (interpretación) con su persona (no la debe poner en juego en la cura) y su juicio íntimo. Aquí nos dice Lacan, el analista paga con su juicio íntimo, en un acción que se dirige al «corazón del ser». Es decir, hay una estrecha relación entre la acción analítica y el ser. ¿Pero cómo se anudan estas cuestiones? ¿De qué «ser» se trata?

falta en ser

Yendo a los postfreudianos hablamos también de Sandor Ferenczi y sus «intervenciones activas». para él, el punto final de un análisis es que el analista le dice al paciente que le va a hacer falta…

Para Lacan, la puerta de entrada a un análisis es justamente la producción de la falta en ser. La carencia del ser en el campo mismo donde se despliega la pasión del neurótico por justificar su ser…

Por ejemplo, teniendo en cuenta la lógica del significante, se produce un tropiezo con una palabra, mientras el paciente está hablando. Allí se produce un momento de embarazo, que divide al sujeto.

La falta en ser implica que siempre hay otro significante, que no hay un sentido, un significado último. Aquí tenemos la teoría de la infinitización de un análisis, en tanto el deseo es deseo de deseo, y su estructura es metonímica. La infinitización del deseo inconsciente, lo que articula el deseo con la demanda.

La falta en ser es no consistir nunca en un sentido último; la verdad última nunca es. De esto se trata el progreso de la verdad en un análisis, no se detiene nunca. En este sentido, el análisis del inconsciente es interminable, ya que el ser nunca se alcanza.

Experimentar eso hace tomar nota de la falta, éste es un principio de la lógica de la cura. Por eso es importante el análisis del analista, haber experimentado esa falta para poder situarse como falta en ser con un paciente.

Es entonces el análisis lo que produce ese efecto de falta en ser. Aquí tenemos esa oposición entre deseo e identificación.

La maniobra analítica es operar de modo tal que esa falta se relance, que no es otra cosa que relanzar el deseo… La única manera de no detener el proceso de la demanda es que no pongamos allí un sentido, alimentando alguna fantasía, sino que hay que ir más allá.

La respuesta del analista no va en sintonía con la identificación; sino que su maniobra está orientada a poner al rojo vivo la falta en ser: no poder justificar la existencia.

FUENTE: «La dirección de la cura» Seminario Cita, 2003.

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