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La urgencia en el análisis

Publicado por Betina Ganim

Decía, siguiendo el Curso de Jacques-Alain Miller «Sutilezas analíticas», que el último Lacan consideraba clave el concepto de «satisfacción» para asociarlo al final de análisis(los remito al post anterior), ya que se manifiesta de este modo que como tal, el análisis es una cuestión de satisfacción; la satisfacción como lo que orienta el análisis, el mal-estar freudiano, que en palabras de Lacan es la «urgencia que preside el análisis».

Según el diccionario, «urgencia» viene del latín «urges», que significa «que no sufre retraso». Y deviene a la vez del latín clásico «urgiere», que quiere decir «empujar, apurar». Si vamos al francés, en 1789 se empezó a decir «de urgence», para dar cuenta del apuro por revolucionar las cosas, a la vez que encontramos esta palabra en llamar a los casos de urgencia «cas d’urgence». Ya en 1972, se le da a «urgence» una significación relacionada específicamente con el campo médico.

En el último texto de Lacan, «Prólogo a la edición inglesa del Seminario 11», se retoma este término para hablar de los casos de urgencia. En esta palabra, «urgencia», se encuentra la noción de que hay que actuar con rapidez, de eso se trata.

Como praticantes del psicoanálisis, ya sea en la consulta privada, sea en centros asistenciales o clínicas, estamos acostumbrados a «recibir urgencias». En el análisis es claro cuando un caso es «de urgencia», y también ha de ser claro que en estas situaciones no conviene quedar rezagado…

Sin embargo Lacan extrae este término de los comienzos de análisis para darle una extensión en todo el curso analítico, y sosteniendo que la urgencia es la que preside al análisis en cuanto tal.

Miller dice recordar esto como algo de utilidad en la práctica, como algo serio, esto de tener en cuenta que en el análisis hay algo de urgencia, que hay algo que está empujando… Es que Miller confía y retoma al detalle cosas que parecen mínimas pero que tienen toda su seriedad y utilidad.

Decir que la urgencia es lo que empuja en un análisis nos permite separarlo de la idea de que esa urgencia es efecto de la transferencia. Es más, Miller sostiene aquí que Lacan usa ese concepto de «urgencia» para disipar de alguna manera el espejismo de la transferencia, y señala a la vez una causalidad que opera un cierto nivel que es más «profundo» que la transferencia misma, y que es el nivel de la satisfacción. Esto es que el medio de esa satisfacción urgente es la urgencia y el análisis.

Miller le da a esta «urgencia» otro acento, y tiene que ver con la verdad, con cómo Lacan toma el tema de la verdad en ese último escrito que les nombré. Dice allí que corremos detrás de la verdad en tanto la atención instaura un desajuste. Desde que le damos importancia, desde que le damos atención a la verdad, no nos deslizamos más que en la mentira.

Lacan decía: «No hay verdad que al pasar por la atención no mienta». Dice Miller que de lo que se trata es de cuestionar el sentido de la operación analítica misma: prestar atención a las emergencias de verdad que se abren paso en las formaciones del inconsciente. En este sentido, la operación analítica implica insertar tales emergencias en una articulación significante, en un discurso, partiendo o sirviéndonos de la «asociación libre»-

FUNTE: MILLER, J-A. «SUTILEZAS ANALÍTICAS» ED. PAIDÓS.

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