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La verdad mentirosa y el efecto de verdad

Publicado por Betina Ganim


Venía diciendo que todo eso que el Lacan de 1953 alababa, a principios de su enseñanza, se vuelve como una «verdad mentirosa»; es decir, la verdad en tanto saber como elucubración (los remito a posts anteriores para ampliar este tema). La verdad, entonces, es el saber en tanto elucubración, constituyendo así la verdad como estructura de ficción.

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Las construcciones psicoanalíticas son de alguna manera atrapadas en un paréntesis de verdad mentirosa, que solo puede juzgarse por la satisfacción que aporta el equilibrio de la verdad y la mentira.

Y si decimos «satisfacción» porque no solo se trata esas construcciones psicoanalíticas de relatos bellos o buenos… La experiencia analítica implica la construcción de una ficción, pero luego (lógicamente luego) es una experiencia que implicará deshacer tal ficción. De esta manera, el psicoanálisis no tiene que ver con el culto a la ficción, sino que más bien se trata de verificar cómo ésta fracasa ante la encrucijada de lo real.

En este sentido, un analista es aquel a quien su propio análisis le demostró la posibilidad de «hystorizar», dice Jacques-Alain Miller en su curso «Sutilezas analíticas». Un analista es alguien quien pudiendo concluir con tal verificación, testimonia su verdad mentirosa para cernir ese desajuste entre verdad y real.

Un analista es quien sabe medir la distancia que existe entre verdad y real, pudiendo de esa manera instituir la experiencia analítica (la histerización del discurso).

Con este criterio, sostiene Miller, no se trata entonces del ase del sujeto supuesto saber, sino del pase del parlêtre, que nada tiene que ver con dar testimonio de un éxito, sino de dar cuenta de alguna manera de cierto modo de fracasar.

La verdad mentirosa, esa expresión de Jacques Lacan que tenemos es su escrito «Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11», nos evoca el término con el que Miller insiste en este curso: la ficción.

Y se pregunta qué valor tiene ahí, en esa expresión lacaniana, el adjetivo «mentirosa». Según lo que sostiene Miller en este Curso de 2008-2009, lo de «verdad mentirosa» no tiene que ver con la oposición con una «verdad verídica». Lo que se trata de decir con esto es que hay una alianza constitutiva, esencial entre la verdad y la mentira.

Según entiende Miller, la verdad mentirosa indica que es la verdad misma es un mentira. Porque Lacan había relacionado esa expresión con lo que un poeta contemporáneo (Louis Aragon), en los años ’60, había forjado: el mentir verdadero. Pero Miller aclara que ese mentir verdadero al que el poeta hacía referencia tenía que ver con una mentira que termina revelando la verdad. En este caso, se trata de algo más radical, dice Miller.

¡Lo importante de todo esto es que es que es muy fuerte sostener esa expresión cuando Lacan mismo había considerado a la «verdad» como el pivote de la experiencia analítica! Pero claro, podemos pensar, con Miller, que esa noción de que la verdad es intrínsecamente mentirosa es totalmente coherente con el planteo de la verdad en tanto «efecto de verdad»…

FUENTE: MILLER, JACQUES-ALAIN. «SUTILEZAS ANALÍTICAS» Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller. Ed. Paidós.

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