Psicología

RSI

Publicado por Betina Ganim

El concepto de «semblante» al que me he referido en otras ocasiones, hoy nos va a servir para hablar de ese ternario lacaniano que son los registros real, simbólico e imaginario.

J-A Miller en su seminario «De la naturaleza de los semblantes», de 1991-1992, nos dice que el «semblante» organiza este ternario (RSI)

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La primera enseñanza de Lacan, aunque sea primera no significa que luego se desecha, sino que al contrario, la fundamenta.

Podemos decir entonces que en la primera enseñanza de Lacan, tenemos una organización particular de los registros, de este RSI: lo simbólico por un lado, y lo imaginario por otro. Una relación de disyunción entre S-I. Y Miller escribe lo real junto a lo imaginario pero entre paréntesis, queriendo decir con esta escritura que en esta primera época lo real queda como aparte, como no sido tenido en cuenta en el terreno del psicoanálisis.

Es el Seminario 7 de Lacan, La Ética del Psicoanálisis, el que marca la segunda enseñanza de Lacan, en el que organiza de manera diferente los tres registros. Él va introduciendo cada vez más una relación entre lo simbólico y lo imaginario, en oposición con lo real, y Miller lo escribe así: SI / R.

En esta época tenemos el concepto de falo como un «significante imaginario»; el falo como semblante. Miller considera que esta oposición SI/R desbarata la organización que en este punto se daba en la primera enseñanza de Lacan.

Lo que da cuenta de una junción entre lo simbólico e imaginario, es justamente el concepto de «falo», y en cierto modo es lo que pone un «basta» entre estos dos registros. Y esto porque verifica que «al menos uno» de los significantes se relaciona al cuerpo.
Esto ya lo tenemos en el falocentrismos freudiano…

Miller nos muestra cómo el concepto de falo aparece tardíamente en la enseñanza de Lacan: porque previamente hay un tiempo de elaboración sobre este tema.

En el escrito lacaniano «Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis», que inaugura su enseñanza, se trata en principio de la oposición «palabra vacía»(narcicismo-yo)-«palabra plena»(sujeto), que fundamenta la oposición yo-sujeto.

En la segunda parte de este escrito, queda clara esa relación del lenguaje y lo simbólico como base de su enseñanza, lo que marca el límite del terreno del psicoanálisis.

En la tercera parte de «Función y campo…», que es más extensa, da cuenta de que aquí el interés de Lacan no está puesto tanto en la clínica como en la técnica. La interpretación y el tiempo subjetivo.

En esta última parte Lacan quiere transmitir que la función del lenguaje no tiene que ver con la comunicación, sino más bien con la evocación. Es así que se cuestiona sobre cómo intervenir en el sujeto desde la interpretación, teniendo como técnica la interpretación.

Y termina con la escritura del falo, en torno al cual dará cuenta clínicamente cómo esto se juega en la histeria y en la obsesión.

Teniendo en cuenta sus elaboraciones en este mismo escrito, en relación a la histeria Lacan dirá que la histeria, como sujeto, tiene su yo en un Otro que funciona como tercero, y por medio del cual goza de su objeto.

En cuanto a la neurosis obsesiva, la cuestión se condensa de otro modo: los objetos del obsesivo están encerrados en la jaula de su narcisismo (de su yo), como dice Lacan, mientras que el sujeto está por fuera de la escena, mirando, controlando todo desde el lugar del Amo.

FUENTE: MILLER, J-A. «De la naturaleza de los semblantes»

Categorías: Psicoanálisis