Psicología

Conflicto y Creatividad.

Publicado por María Fay

A diferencia de lo que muchos creen, somos seres creativos por naturaleza.

La creatividad es una forma de conceptualizar a todo acto de crear .Y el ser humano ha creado desde tiempos inmemoriales. de modo que es una facultad que potencialmente la poseemos todos y que la utilizamos mucho más a menudo de lo que creemos.

Podemos potenciar esa capacidad, o relegarla y mantenerla en lo estrictamente necesario.

Aquellos que se adentran en todo ámbito artístico permiten el despliegue de esta facultad, llevándola hacia límites más amplios y desafiando lo que creían eran capaces.

En términos de salud mental el despliegue creativo no solo es sanador y terapéutico, sino que además su ejercicio previene el surgimiento de conflictos psicológicos, refuerza al yo, nos conecta con aspectos inconcientes y promueve la salud.

De modo que frente al conflicto: la creatividad. y antes del conflicto también.

La creatividad nos ayuda a resolver nuestros problemas de modos distintos, menos dolorosos y alcanzando a conocer aspectos propios que estaban ocultos.

Y a la vez, si todos ejercitáramos esta capacidad así como nos recomiendan la actividad física y una buena alimentación, potenciaríamos nuestra calidad de vida y evitaríamos en gran medida, tan frecuente en el mundo actual, el estrés y la ansiedad.

Para Carl G. Jung, el proceso creativo es un puente entre el mundo interno y externo del sujeto.

Él creía que toda emoción es factible de convertirse en una imagen, y llamaba a esto un acto creativo.

Mediante el arteterapia con orientación junguiana, se pone en juego la creatividad como modo de tramitar conflictos y potencia el despliegue de la capacidad creadora.

En el proceso creativo, es justamente el proceso más importante que el resultado. Lo terapéutico es el proceso mismo, y durante este tiempo que debemos sostener y tolerar surgen también conflictos, producto de la tensión creativa.

Mediante esta acción, hay un vínculo entre la conciencia y el inconsciente del sujeto. Lo que surge al crear, manifiesta la interioridad y poder concientizar esto, posibilita un trabajo psíquico complejo  y un mayor conocimiento de uno mismo.

El producto artístico o creativo, implica la transformación. Hace posible asimilar la flexibilidad de los acontecimientos de nuestra realidad y la capacidad que poseemos de transformarla y de, en ese proceso, tranformarnos.

Para Jung también la producción artística vincula al individuo con lo colectivo.

Es un puente entre ambos inconcientes, el individual y el colectivo.

Y esto, en definitiva, porque la producción artística es y ha sido una necesidad humana.

La producción de imágenes, bailes y cantos ha existido en todas las culturas, y muchas de las obras que espontáneamente podamos producir, sin duda tienen vestigios de las que han sido reproducidas en algún otro punto de la historia. Esto es el inconsciente colectivo. Aquello que nos conecta como humanidad, y que trasciende nuestra historia individual.

Sin necesidad de actos muy complejos, comenzar ejercitando esta facultad es instantáneamente transformador.

Tomando simplemente algunos materiales o explorando con sonidos o movimientos.

Cada individuo se siente más cómodo con algo en particular y en principio la tarea es encontrarlo.

Encontrar una forma de expresión artística y llevarla a cabo frecuentemente. Empezar investigándonos sin prejuicios ni mandatos.

Permitiendo el despliegue sin censuras hasta transformarlo en hábito.

La creatividad es el Hallazgo. El encuentro de algo nuevo que nos resignifica.

 

 

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