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Defensas en las Psiconeurosis de Niños según Winnicott

Publicado por María Fay

Anteriormente exploramos la definición de Psiconeurosis en la Niñez según Winnicott y las dificultades en su clasificación.

En este artículo profundizaremos sobre cómo se manifiestan estas defensas y que características tienen.

Como vimos, para Winnicott, el niño erige defensas justamente para contrarrestar la angustia provocada por lo intolerable de ciertos impulsos y fantasías que lo confrontan con dicotomías: amor-odio, preservar-destruir, posición homosexual-heterosexual, entre otras.  La psiconeurosis implica la organización de estas defensas.

En primer lugar Winnicott ubica a la represión, mecanismo que da origen al inconsciente reprimido. Gran parte de la vida del deambulador sucumbe, para este autor, a la represión. Requiriendo de gran cantidad de energía para mantener los contenidos reprimidos y aun así siendo siempre proclives a reaparecer.

En segundo lugar ubica la posibilidad de que aparezcan fantasías reprimidas, en distintas formas: síntomas de conversión, trastornos psicosomáticos o angustias hipocondríacas. Winnicott no establece aquí diferencias entre estas, sino simplemente hace hincapié en la necesidad de recuperar el contenido reprimido para resolver las sintomatología presente.

En tercer lugar hace referencia a la organización de ciertas fobias. Según Winnicott la defensa fóbica la permite al niño resguardarse por ejemplo, de las rivalidades con sus hermanos.

En cuarto lugar ubica la posibilidad de que las defensas se organicen entorno a una tendencia obsesiva. El objetivo en este caso es para el niño impedir el retorno del impulso destructivo. Así, el perfeccionismo, por ejemplo, sería una forma de contrarrestar el odio contra el mundo.

Para este autor entonces, las psiconeurosis provienen de la organización defensiva a la altura del complejo de Edipo pero siendo la moción que lleva al síntoma la proveniente de los conflictos entre el amor y el odio. Estos conflictos implican un desarrollo sano, en tanto se separan de las dificultades en la estructuración yoica propias de la psicosis. Por otro lado, indican un fracaso del yo para tolerar las demandas y tensiones del ello.

Winnicott otorga además importancia al ambiente, tanto en los primeros momentos como a la altura del Complejo de Edipo. El ambiente debe proveerle al niño seguridad para que pueda jugar y soñar. Si este sentimiento de seguridad se pierde, se corre el riesgo de resultar en una Deprivación, concepto que alude a la pérdida de protección, vínculo y sostén percibido por el niño. Factores que inicialmente sí se habían instaurado.

El ambiente, si bien contribuye, no es determinante en la producción de las psiconeurosis, sino que los factores centrales hacen referencia a conflictos psíquicos particulares del individuo.

En el caso de la Tendencia Antisocial, como se mencionó en el artículo anterior, sí se ubica la condición ambiental de la Deprivación como su etiología directa.

A su vez, menciona la incidencia de fallas en los cuidados de la primerísima infancia, como factor determinante en la Esquizofrenia, aún mas que el factor hereditario.

De esta manera Winnicott describe las defensas en las Psiconeurosis de la Niñez, estableciendo siempre la diferencia con casos de psicosis, o de tendencia antisocial y haciendo hincapié en el estado de salud relativa del niño con síntomas de este tipo. Es la rigidez de las defensas la que determina la gravedad de cada caso.

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