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Desaprender para aprender

Publicado por María Gómez

Desde que estamos en el vientre materno, estamos aprendiendo.  Es una de las actividades que jamás dejaremos de realizar, aún cuando ni siquiera seamos conscientes de ello. Nos acostumbramos muy pronto a saber que aprenderemos muchas cosas desde el colegio hasta la universidad a nivel académico.  A nivel personal, el contacto con otras personas y los acontecimientos vitales nos proporcionan enseñanzas valiosas al tiempo que nuestro comportamiento se va modelando. Pensamos de una determinada manera, reflexionamos sobre distintos ámbitos y actuamos y sentimos conforme todo lo que hemos aprendido.

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Igualmente, aprendemos ciertos hábitos que no son para nada convenientes ni oportunos, sino todo lo contrario, nos aboca a situaciones problemáticas de diversa naturaleza.

Aunque no lo sepamos, todos disponemos de recursos suficientes para aplicar unas estrategias muy útiles con el fin de  desaprender. Pero no queremos llevar a engaño, es una tarea difícil. Deshacernos de lo que está instaurado en lo más profundo de nosotros requiere primero bucear hasta llegar a ello. Una vez hayamos detectado esas conductas, pensamientos o sentimientos, procederemos  a sustituirlos por otros más adaptativos. El proceso de elaboración puede llevarse a cabo llevando un registro por escrito de aquello que queremos cambiar y proporcionando una alternativa que llevaremos a la práctica cuando lo requiera el momento.

La clave reside en ir disminuyendo los malos aprendizajes y las conductas inherentes a ellos, lo cual redundará en una disminución de la probabilidad de repetirlos.

Los hábitos, al activarse automáticamente, nos permiten realizar tareas sin dedicarle una atención plena ni pensamientos expresos. Esta misma característica los convierte en resistentes al cambio. No pierdas de vista que el timón eres tú, tú diriges el rumbo, por tanto no dejes que te ganen la batalla. Una vez conseguido el cambio, podrás seguir avanzando sin que ningún obstáculo te detenga.

Te proponemos algunos ejemplos sobre los que puedes inspirarte al realizar las modificaciones de tu caso particular:

“Cuando me hacen esperar, me altero mucho y me irrito. Contesto de mal humor” lo podemos cambiar por “Cuando tenga que esperar a alguien, aprovecharé para leer, observar la naturaleza o a las personas o para reflexionar sobre todo lo que tengo pendiente”

“Recuerdo con frecuencia un altercado con un miembro de mi familia con rencor y resentimiento” tendrá la siguiente alternativa: “ Dejaré atrás ese pensamiento y procuraré hacer las paces con la persona”.

Una vez que conseguimos los primeros cambios, pronto esta transformación se hace más fácil y consciente. Sé constante y persevera en esta prueba.

Es imprescindible, pues, tener una predisposición al cambio, una actitud abierta a realizar las modificaciones necesarias y creer en ello.

Se trata también de una estrategia, en combinación con otras técnicas, utilizada en las terapias destinadas a dejar de fumar, de beber alcohol o de tomar sustancias nocivas para la salud, así como para trastornos de la alimentación.

Si piensas que en este momento de tu vida no te ves capacitado para enfrentarte a tamaño desafío, no dudes en buscar ayuda y apoyo tanto en tu entorno cercano como a nivel profesional.

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