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Sin remordimientos

Publicado por María Gómez

Has hecho algo mal, has hecho daño a alguien o le has ofendido aunque sea de manera involuntaria y te sientes culpable, te comen los remordimientos. Cuando tomamos conciencia de la transgresión, sentimos culpa. Los sentimientos de angustia o desesperación que se derivan de la misma es lo que conocemos como remordimientos.

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Es posible que hasta tu sueño se haya visto afectado. Vives en un estado de nervios casi constante porque te está rondando esa situación constantemente. Así que te encuentras un día pensando que necesitas recuperar tu paz interior y no te queda más remedio que ponerte manos a la obra.

Quizá no sepas por dónde empezar y precises alguien que te guíe en esa tarea. Acude a un terapeuta para que te proporcione las herramientas para solucionar esta situación incómoda. Al final, el proceso se reduce a liberarse de este sentimiento a través del perdón. Perdonarse a sí mismo es una poderosa herramienta que debemos utilizar siempre que sea posible ya que pronto sientes un aumento de sensación de bienestar cuando sueltas esa pesada mochila. Es un ejercicio terapéutico y sanador que todo el mundo debería practicar con frecuencia.

Además, siempre se está a tiempo, inclusive cuando el problema que se arrastra tiene que ver con una persona ya fallecida. Existen técnicas que te permitirán deshacer esos nudos de manera efectiva.

Será conveniente trabajar la fuerza de voluntad para enfrentarse a los errores propios y querer terminar con una situación angustiosa creada por uno mismo. Además, un gran beneficio será el fortalecimiento personal por el ansia de mejorar porque se preocupan en fijar los aprendizajes de la vida para alcanzar la plenitud personal y la armonía con los demás.

De nuevo, volvemos al perdón. A darlo y a recibirlo como recurso para no caer en los mismo errores continuamente. Por ello, es importante empezar por admitir un compromiso para intentar no equivocarse y arrepentirse. Reconocerlo es el primer escalón que te llevará directo a la superación.

Proponerse cambiar e instalarse en una zona psicológica de rechazo hacia la forma de actuar presente iniciarán el proceso de transformación. Con frecuencia, los cambios a nivel mental traen consigo cambios a nivel conductual ya que el cambio interior es integral. Por tanto, seguramente adquieras nuevos hábitos como llevar una vida sana, hacer deporte o practicar la meditación. Cuando nos dedicamos tiempo a nosotros mismos, disminuye el tiempo que puedes dedicar a pensar en asuntos ajenos. Con lo cual, lo más probable es que disminuyan tus ofensas hacia cualquiera,y por tanto, tus remordimientos.

Por otro lado, cuando el remordimiento se experimenta en niveles normales, es decir, que no llegan a interferir de manera contundente en la vida, suele convertirse en un aliado para asumir responsabilidades o detectar problemas emocionales. Así, tener remordimientos y tomar cartas en el asunto ayuda a que nuestro proceso madurativo sea más efectivo. Tengamos en cuenta que sólo el hecho de sentir remordimientos nos hace ser conscientes del otro, de sus sentimientos. Eso ya demuestra que somos humanos, un buen primer paso para quererlo más aún.

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